Reflexionemos juntos

Hace pocos días culminó nuestra cuarta interpelación. Al finalizar la misma, me propuse escribir un artículo, ya que en el desarrollo de la misma, escuchamos -a algunos políticos de la oposición- decir que atribuimos todo a la "herencia maldita", lo cual desde ya expresamos rotundamente, que no es así.

Creo firmemente que el equipo de gobierno, el cual integro, jamás habló de herencia maldita. Ocurre que, a veces, como hombres de izquierda que somos, buscamos que nuestros habitantes-ciudadanos reflexionen acerca de los procesos que nos toca vivir, para que entiendan las estructuras que buscamos cambiar. Por ese motivo apelamos a cifras u otras situaciones. Y en seguridad, ¡vaya si debemos buscar entender este proceso!.

Desde que iniciamos esta segunda administración, jamás hablamos de herencia maldita. Nos pusimos a trabajar con todo nuestro empeño, en generar políticas de Estado en esta materia, ya que, si hay algo que no nos gusta es que hagan política con el miedo. Crear alarma, generar temor en nuestra gente, eso nos rechina. Por tal motivo presentamos un programa de gobierno en el año 2009, donde hacíamos hincapié, en la necesidad de hacer política de Estado en esta materia. En ese mismo programa proponíamos una serie de medidas, las que luego volcamos a la multipartidaria de seguridad y, en conjunto con la oposición, elaboramos un documento de consenso.

Cuando hablamos que hay que entender los procesos, nos referimos a que el incremento de la violencia que hoy vivimos, es el reflejo de numerosos problemas y contradicciones que incluyen: factores económicos (desigual distribución de la riqueza; desempleo y subempleo; expectativas profesionales truncas; escaso poder adquisitivo; nuevas formas y necesidades de consumo); sociales (mala planificación urbana y rural, nuestros asentamientos irregulares que crecieron en la decada del 90; colapso de la institución familiar); políticas y administrativas (policías poco eficientes; poca disponibilidad de recursos presupuestales o desigual distribución de los mismos para tareas de seguridad; deficientes mecanismos de rehabilitación e inclusión social; falta de aplicación de la ley, por su caida en desuso; crisis de valores; promoción de la violencia a través de los medios), entre otros.

Con este panoramo fue que nos propusimos crear una nueva policía, que esté preparada para atender los desafíos de la época que nos toca vivir, y brinde seguridad -como derecho humano que es- a sus habitantes. Por ello, no hablamos de herencia maldita, ya que el proceso es muy complejo, y además, nos propusimos generar cambios consensuados con el sistema político. Volvemos a repetir, debemos trabajar mucho y no se puede hacer política con esta materia, por los valores que están en juego.

Por último, deseo desarrollar un aspecto de ese complejo proceso que nos llevó a este estado, el cual se encuentra, en un proceso de cambio. El mismo refiere a los pocos recursos presupuestales que se destinaron a la seguridad en otras épocas.

El Ministro en el día de nuestra última interpelación, desarrolló algunas cifras, que volveré a citar para marcar una diferencia nítida con anteriores administraciones.

Total presupuesto del Inciso 04:

Año 1990 - 7 millones de dólares.

Año 1995 - 44 millones de dólares.

Año 2000 - 181 millones de dólares.

Año 2005 - 241 millones de dólares.

Año 2012 - 766 millones de dólares.

Los números hablan por si solos. Este presupuesto que fue votado en el año 2010, está destinado a crear un nuevo modelo policial, que tiene diferentes dimensiones: la humana (una política de reconocimiento del personal, con un modelo de capacitación permanente y mejora salarial; eliminación del Servicio 222; conjunto de compromisos de gestión que coadyuvan en el cambio cultural); nuevas estructuras organizativas (Guardia Republicana; Instituto Nacional de Rehabilitación; Dirección General de Crimen Organizado e Interpol; Dirección General de Información e Inteligencia; Reestructura de la Jefatura de Policia de Montevideo; Dirección Nacional de Policía Comunitaria; Unidades Especializadas en Violencia Doméstica; entre otras); Inversión en tecnología y equipamiento policial (Sistema de Gestión en Seguridad Pública; Centro de Comando Unificado, con el nuevo 9-1-1; nuevo sistema de comunicación policial, TETRA; entre otros); Inversión en Infraestructura Policial y Penitenciaria; entre otras.

Ya que estamos en los números, permítanme hacer otras observaciones, que marcan una planificación en políticas de seguridad, ¿o no?.

Inversión en Infraestructura carcelaria:

Año 1990 - 42.000 dólares.

Año 1995 - 69.000 dólares.

Año 2000 - 2.658 dólares.

Año 2001 - 356 dólares.

Año 2002 - 5 millones de dólares.

Año 2005 - 2,5 millones de dólares.

Año 2009 - 10 millones de dólares.

Año 2010 - 30 millones de dólares.

Año 2012 - 20 millones de dólares.

En la campaña electoral, pusimos énfasis en que el sistema carcelario integra las políticas de Seguridad Pública, ya que si no logramos rehabilitar e incluir a las Personas Privadas de Libertad (PPL), se contribuye al fomento de la delincuencia; ese fue el motivo por el cual iniciamos una serie de reformas estructurales en el sistema penitenciario.

Seguimos fieles a nuestras primeras definiciones en materia de seguridad pública: debemos hacer de ellas verdaderas políticas de Estado que trasciendan los gobiernos sea cual sea el partido político gobernante.

La inversión en el sistema penitenciario, la incorporamos con el objetivo de dimensionar la importancia de la planificación en política,. Algo que no ocurrió antes cuando, en la década de los 90, se aprobó la Ley de Seguridad Ciudadana, una de las responsables del gran hacinamiento existente en el sistema penitenciario nacional. Seguían una política, que se podía compartir o no, pero ausente de toda planificación, ya que de haber existido alguna, se habría invertido en la construcción de plazas penitenciarias.

Por último, nos gustaría comentar sobre la evolución de los salarios policiales desde al año 2000 a la fecha (ver tabla evolución salarial). En dicha evolución se aprecian aumentos salariales relacionados con una nueva política en recursos humanos, a la que referimos como la dimensión humana de la nueva policía. La nueva polícia, tiene responsabilidad disciplinaria, y no sé si sabían que, prácticamente todos los días hábiles de un año civil, se decretan sumarios y cesantías (son más de 200 por año). Esto último lo contamos, para que estén informados, que así como hay un lado positivo (nueva política en RRHH, con salarios dignos), también se sancionan los incumplimientos o desviaciones funcionales.

 
Dr. Charles Carrera Leal
Director General de Secretaría
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